13 de mayo de 2015

Fernando III el Santo - Vida y obra



Difícil entender la historia de Sevilla sin acudir a sus artífices, y más difícil aún sin entender la influencia que, durante bastantes años, tuvo en Sevilla la familia reinante, Fernando III, Alfonso X...., que dieron esplendor a la ciudad en los siglos XIII-XIV.

Fernando III de Castilla, conquistador de Sevilla el día de San Clemente, 23 nov de 1248, es un personaje que influye enórmemente en la Sevilla que hoy vivimos. Nacido en la provincia de Zamora, no sabemos bien si en 1190 0 1201, fallece en Sevilla el 30 de mayo de 1252. Hijo de Alfonso IX y de Berenguela, segunda esposa de su padre, a la sazón reyes de Castilla y León respectívamente, hereda el trono de ambos territorios y unifica la coronas, algo que no sucedía desde que su bisabuelo Alfonso VII reinó, el cual, al fallecer, dividió su trono entre sus hijos los infantes Sancho y Fernando. Al infante Fernando, Fernando II de Castilla, le siguió en el trono su hijo Alfonso IX y a este Fernando III, hijo del anterior.

El pontífice Inocencio II declaró nulo el matrimonio de sus padres, pues Fernando IX era tío de Berenguela ( hija de su hermano Alfonso VIII, rey de Castilla ); Tras ello su madre regresó a la corte de su padre pero dejó a Fernando III al cuidado de su padre. A la muerte de Alfonso VIII hereda el trono de Castilla Enrique I y Berenguela es Regente. Álvaro Núñez de Lara se levanta en armas contra Berenguela y Fernando III acude en su rescate. Mas adelante muere Enrique I y Berenguela, temiendo que Alfonso IX de León intente quitarle el trono decide cedérselo a su hijo Fernando.

Alfonso IX decide batallar contra su propio hijo para hacerse con el reino de Castilla, pero Fernando se niega a enfrentarse con su padre y consigue un acuerdo económico favorable a Alfonso para que deponga las armas.



Fernando acuerda su enlace con Beatriz de Suabia, princesa alemana, prima de Federico II de Alemania e hija de Felipe Duque de Suabia. Curiosamente en el bautismo se le impuso el nombre de Isabel, pero lo cambio al llegar a España para casarse por el de su hermana, muerta tiempo antes, como homenaje a esta. De este enlace, que duró desde 1220 a 1235, nacieron 10 hijos, cuya relación es esta 

- Alfonso X el Sabio (1221-1284) Rey de Castilla y León.
- Fadrique de Castilla (1224-1277) ajusticiado por orden de su hermano.
- Fernando de Castilla (1225-1248) muerto en la conquista de Sevilla.
- Leonor de Castilla (1226- ??) muerta joven
- Berenguela (1228-1279) Monja en un monasterio de Burgos.
- Enrique de Castilla (1230-1303) designado Senador de Roma por Clemente IV
- Felipe de Castilla (1231-1274) Arzobispo de Sevilla
- Sancho de Castilla (1233-1261) Arzobispo de Toledo y Sevilla
- Manuel de Castilla (1234-1283) Señor de varios señorios
- María

Viudo de Beatriz contrajo matrimonio con la noble Juana de Dammartín, condesa de Ponthieu sobre 1237, los amores de esta dama, tras enviudar del Rey, con su hijastro el infante Don Fadrique, ocasionaron el ajusticiamiento de este último por orden de su hermano. De este matrimonio San Fernando tuvo 4 hijos:

- Fernando (1239-1269) Conde de Aumale
- Leonor (1241-1290) Condesa de Ponthieu, esposa de Eduardo I de Inglaterra
- Luis (1243-1269) Casado con una noble española
- Ximen (1244- ??) muerto a temprana edad
- Juan (1245-??) Muerto joven y enterrado en la Catedra de Córdoba.

Cuando en 1230 falleció su padre, Alfonso IX, hubo de luchar contra sus hermanastras Sancha y Dulce a las que el monarca había legado el trono, ambas eran hijas del primer matrimonio del rey con Teresa de Portugal. Fernando, con grandes dosis de diplomacia heredó el trono de su padre y unificó los reinos de León y Castilla

Durante la primera etapa de su reinado se concentró en apaciguar rebeliones contra su persona, hecho no novedoso pues en aquellos tiempos los reyes se encontraban con luchas internas promovidas por la nobleza e incluso por miembros de su propia familia.

Tras pacificar  la situación en el centro de la península Fernando fijó sus intereses en el sur. El imperio almohade se desintegraba tras la derrota de las Navas de Tolosa en 1224, y aún más tras la muerte del emir Abu Yusuf en 1224, lo que dio lugar a luchas intestinas por la sucesión. Con todo ello el imperio almohade se atomizó en pequeños reinos independientes entre si, lo que les restó poder a la hora de combatir a las tropas castellanas

Combinando acciones guerreras y también sus habilidades negociadoras consigue entrar en Baeza en 1227; en Córdoba en 1236; en Jaén en 1246 y en Sevilla en 1248, cayendo el resto de ciudades en su poder como baraja de naipes. De especial importancia estratégica tuvieron las conquistas de Córdoba, ciudad desde la que se promovieron numerosos incursiones guerreras sobre territorio cristiano por parte de emires y califas; y Sevilla, auténtico centro político de los territorios almohades en ese momento.


Mientras esto acontecía desde el este Jaime II, rey de Aragón,  iba conquistando ciudades de la franja mediterranea y Sancho II, rey de Portugal, hacía lo propio llegando con sus tropas hasta Ayamonte, quedando como gran objetivo la conquista de Sevilla. Durante todas estas campañas Fernando contó con la ayuda de tropas de las órdenes militares e incluso tropas musulmanas cedidas por Mohammad I, el cual debía a Fernando el trono del reino de Granada, por lo que no dudó en apoyar al castellano con el acuerdo de no agresión posterior a la ciudad nazarí.

A destacar que la Conquista de Sevilla, tras 15 meses de asedio, fue posible gracias a la colaboración del Almirante Bonifaz, el cual, al mando de una escuadra naval , ascendió por el Guadalquivir al objeto de bloquear a la ciudad e impedir el abastecimiento de alimentos, armas y tropas a través del aljarafe, lo que dio lugar a la rendición.

Tras Sevilla solo queda por caer la plaza de Granada, que caerá dos siglos y medio después, en 1492. A Granada se le concede durante este tiempo un estatus especial, el gobernante granadino, lejos de mantener su poder se convierte en vasallo del rey castellano, y solo consigue conservar Granada a costa de altas cantidades de tributos y de colaborar con el ejercito cristiano en incursiones militares, como arriba se ha indicado.

Fernando III tras las conquistas desea repoblar los territorios y para ello realiza repartos entre aquellos que han participado de forma activa en las campañas, órdenes militares, nobles, eclesiásticos... según la contribución e importancia del individuo así recibirá mayor o menor recompensa; a destacar que hoy en día muchos de los grandes latifundios existentes en Andalucia derivan de esta época, habiendo pasado de generación en generación a los herederos de aquellos que las obtuvieron por méritos guerreros.


San Fernando consiguió algo que siglos antes era impensable, solo sus territorios, Castilla y León poseían frontera con terrenos musulmanes; además añadió a sus títulos los de rey de Murcia, Sevilla, Jaén y Córdoba, amén de los vasallajes de Granada y Niebla, reinos islámicos; Fernando consiguió crear una de las mayores potencias militares de momento por la importancia de sus territorios, la extensión y el número de tropas y ciudadanos a su amparo.

Amén de su actividad guerrera San Fernando impulso las artes en su época, revitalizo el Estudio General de Salamanca creado por su padre, contribuyó a la erección de la catedrales de Burgos y Toledo en 1217; sustituyó el latín por la lengua vernácula; intentó refundir la legislación mandando traducir el Fuero Juzgo de época del reinado de Rescesvinto, rey visigodo que gobernó en 654-

Falleció en Sevilla, el 30 de mayo del año 1252, mientras preparaba una expedición militar al norte de África; siendo canonizado el año 1671 y proclamandosele patrón de Sevilla.

Respecto a Sevilla la figura de San Fernando está muy presente en la ciudad, Amén del patronazgo, una estatua suya preside la plaza nueva, frente al ayuntamiento. Su cuerpo incorrupto se venera en la catedral de Sevilla, en la capilla real, donde se encuentran también los sepulcros de su esposa Dña. Beatriz de Suabia, en el lado de la espístola y su hijo Afonso X el Sabio en el lado del evangelio.


Asimismo San Fernando trajo a Sevilla la imagen de la que sería patrona de la Archidiócesis, la Virgen de los Reyes, imagen sobre la cual hay dos versiones, una que la atribuye su autoría a los mismos ángeles y fue encontrada por San Fernando en una de sus campañas, y otra que atribuye la imagen a un regalo que el Rey Luis IX de Francia hizo a su primo Fernando III de Castilla.

El cuerpo de San Fernando puede verse en varias ocasiones al año, momentos en los que la urna que contiene sus restos es abierta, entre ellos el 30 de mayo, su festividad, y el día de San Clemente, aniversario de la conquista de Sevilla, día este en el cual se celebra además la procesión claustral con la espada del Santo en el interior de la catedral, procesión ésta datada como la más antigua tradición sevillana.

Sevilla también debe al Rey santo su actual configuración, una vez llegado a la ciudad el monarca encargó a Don Remondo, arzobispo sevillano, la organización de la ciudad, Don Remondo determinó dividir la ciudad no en barrios sino en collaciones en las cuales el elemento que primaba era la parroquia, aún hoy los sevillanos dividimos Sevilla de esta forma, así hablamos de la zona de San Román, Santa Catalina, San Marcos, San Bernardo... tomando como referencia siempre una iglesia.




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